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martes, 17 de agosto de 2010

Ternura

La ternura es otra clase de apetencia e impulso. La ternura no se da automáticamente, no tiene meta, no tiene punto álgido y no acaba de repente.
Entre todos los sentimientos que el ser humano ha desarrollado en el transcurso de su historia, probablemente en ninguno como la ternura se expresa tan puramente la simple condición humana.
La ternura sólo es un sacrificio para quien no es capaz de sentirla.
La ternura encuentra su satisfacción en el acto mismo, en la alegría de estar lleno de amor y calidez, de tomarse al otro en serio, de respetarlo y hacerlo feliz.
De Erich Fromm, La atracción de la vida.

jueves, 5 de agosto de 2010

Hombre cosa

[pic: Moraira: "hombre mirando al mar" por Por Recesvintus - http://www.flickr.com/photos/recesvintus/4029718003/]
Cuando el ser humano se transforma en una cosa, enferma, lo sepa o no.
De Erich Fromm, La atracción de la vida.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Vida zombie

El trágico destino de la mayoría de los seres humanos es que mueren antes de haber nacido.
De Erich Fromm, La Atracción de la Vida. -1955-

martes, 26 de mayo de 2009

Goethe - Humanismo

El más importante de todos los pensadores humanistas del siglo XVIII y XIX fue quizá Johann Wolfgang von Goethe. Citaré unas cuantas ideas suyas. En forma muy parecida a Nicolás de Cusa, muy parecida a Herder y a Lessing, volvemos a encontrar en él la idea de que el hombre encierra, no solo su individualidad, sino también la humanidad entera, con todas sus potencialidades, aunque por las limitaciones de su existencia sólo puede realizar parte de ellas. Para Goethe, el fin de la vida es desarrollarse por la individualidad hacia la universalidad. Quisiera subrayarlo, porque el pensamiento del siglo XVIII, hasta el de Goethe y, posteriormente, el de Marx, no entiende que se logre la universalidad mermando la individualidad, igualándonos y, por tanto, haciéndonos sentir uno o el mismo.
Entiende, por el contrario, que sólo desarrollando plenamente su individualidad puede el hombre experimentar su propia humanidad, lo cual quiere decir la humanidad de todos. Según esta filosofía, se siente uno con todo precisamente porque ha llegado a ser plenamente él mismo. Y si no llega a ser él mismo y sigue siendo un nacido muerto, mentalmente hablando, ni será él mismo, ni podrá sentir la humanidad que encierra.
Extracto del libro El Humanismo como Utopía Real, de Erich Fromm.
[Imagen: "And here lived Goethe ... " by Dalla* - http://www.flickr.com/photos/dallaportfolio/434064062/]

miércoles, 8 de abril de 2009

Erich Fromm

Imagen: Erich Fromm por david.kauppi - http://www.flickr.com/photos/vansterpsykologerna/3407958702/
Vivimos en una época sin esperanza. El hombre busca desesperadamente algo en que creer y acude a los nuevos gurús. Ni aun el hombre inteligente, de gran conocimiento, por desgracia, está a salvo de formas primitivas de espiritualidad.
La fe apasionada, fanática, en ideas y prohombres (sean cualesquiera) es idolatría. Se debe a la falta de equilibrio propio, de propia actividad, a la falta de ser.
Lo mismo ocurre con el gran amor: se convierte en idolatría cuando alguien cree que la posesión de otro da respuesta a su vida, le presta seguridad y se convierte en su dios.
El amor no idolátrico a una idea o a una persona es sereno, no estridente; es tranquilo y profundo; nace a cada instante, pero no es delirio. No es embriaguez, ni lleva a la abnegación, sino que nace de la superación del yo.
Extracto del libro Del tener al ser, de Erich Fromm.