
-Hola, necesito algún libro de Goethe... (Veo que me mira y no me dice nada..., entonces le digo...)
-Goethe, un escritor Alemán...
-¡Los libros en Alemán están afuera, en una caja! (me contesta ella... su ánimo era de irritación...)
-No, no necesito un libro en Alemán, necesito un libro de Goethe..., -G-o-e-t-h-e...,
-Podría ser Fausto, es el único que oí nombrar... (le intenté explicar)...
-Ay!!!, Y porque me lo decís así!!!... (me contesta ella levantando la voz, irritada y con su rostro acalorado, mientras se da la vuelta y se va al fondo de la librería...)
Yo me quede parado al lado de la puerta, en silencio, con la mirada perdida, sin saber que hacer ni que decir, solo me quedé ahí, esperando... mientras me daba cuenta que la escena la había presenciado toda la librería... (es un local pequeño).
Luego de la espera (que me pareció eterna)... veo que la vendedora se va acercando desde el fondo, y trae tres libros usados en la mano. Eran tres libros iguales de Goethe, "Werther". Dos de ellos tenían la tapa y las hojas con ese color de libro aviejado, amarronado. El otro, de edición de los años 80´.
-Acá están los libros del escritor que no conocía!!! (me dice irritada y exaltada, como si hubiera sido víctima de una humillación insoportable...)
-Me llevo este...(le dije,...) (Pagué el libro de edición mas moderna y salí meditabundo y medio confundido del local...)
Durante la noche, leí las cartas de la primera parte del libro, y mi Espíritu burbujeaba de alegría, como si me hubiera encontrado con alguna raíz perdida de mí mismo. Pero una y otra vez, se me repetía lo sucedido con la vendedora, y trataba de darle alguna explicación, alguna coherencia...
Y vuelvo a la vivencia del caos creador, ese caos que hace salir a la superficie algo que uno necesitaba para seguir el camino existencial... Empezé a darme cuenta de que lo que había sucedido no fue un error, tenía que ser así, por mas shoqueante que parezca.
Del caos de la situación, emergío para mí, mi primer libro de Goethe, "Werther". En cuanto a la vendedora, seguramente necesitaba de lo sucedido, para conocer a Goethe, y que su impronta humanista quede sellada en su psiquis y en su Espíritu. La próxima vez, seguramente no volverá a pasar por lo mismo (eso creo yo), y además ha descubierto un Escritor Humanista de una riqueza sin medida. Por lo tanto, del caos, los dos recibimos un Regalo.
Esta es mi conclusión, y por mas que no me guste, parece ser que el caos es necesario.